Pemex traza ruta para disminuir deuda en segunda mitad del sexenio

Una vez que logre el equilibrio presupuestal comenzará a generar excedentes

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Foto: @epigmenioibarra

México, (Notimex).- Una vez que Petróleos Mexicanos (Pemex) logre el equilibrio presupuestal, buscará trazar una trayectoria de desendeudamiento hacia la segunda mitad de la administración, con lo que concluiría el sexenio en alrededor de 1.8 billones de pesos, por debajo de los 2.1 billones reportados al cierre de 2018.

En Plan de Negocios de la petrolera señala que la estrategia de apoyos del gobierno federal en el periodo de transición 2019-2021, sumado a la política interna de Pemex de no aumentar la deuda y mantener los niveles en términos constantes, permitirá lograr el objetivo de atacar el problema estructural del elevado apalancamiento.

“A partir del año en que se logre el equilibrio presupuestal de la empresa se comenzará a generar excedentes que se podrán destinar al pago gradual de la deuda, es decir, se traza una trayectoria de desendeudamiento que inicia en la segunda mitad de la administración en 2022”, precisa el documento.

De acuerdo con el Escenario A, la petrolera destinaría el 50 por ciento de los excedentes generados por año para el pago de la deuda; en el B sería el 60 por ciento de los excedentes generados por año y en un tercer escenario destinaría el 70 por ciento de los excedentes.

Al cierre de 2018, la deuda de Pemex superó los 2.1 billones de pesos y, según el Plan de Negocios de la empresa, para 2022 estima llegue a 2.05 billones de pesos y empezaría a disminuir llegando a 2024 a alrededor de 1.8 billones.

Sin embargo, para 2030, la empresa prevé que de concretarse el Escenario A su deuda se reduzca considerablemente a 768 mil millones de pesos, de lograrse en Escenario B bajaría a 504 mil millones de pesos y en el Escenario C sólo representaría aproximadamente 240 mil millones de pesos.

“A partir de 2022, el balance financiero positivo podría destinarse además del pago anticipado de la deuda a fondear el pasivo laboral que actualmente no tiene reservas, a la constitución de fondos de reserva para impactos por fuertes bajas del precio del petróleo y para el financiamiento de los programas que contribuyan al crecimiento y al desarrollo económico del país”, afirma.

En este sentido, expone que para 2021 estima un balance financiero positivo por 37 mil 539 millones de pesos, el cual seguiría subiendo para llegar a 2024 a 193 mil 477 millones de pesos; mientras que en 2030 alcanzaría 360 mil 72 mil millones de pesos.

El documento explica que, ante el elevado apalancamiento que registra la empresa, la deuda no puede seguir siendo la fuente para financiar los proyectos de inversión de Pemex, por lo que no se contratará más deuda nueva.

“Para el periodo 2019-2024 la política financiera estará centrada en optimizar las fuentes de financiamiento de la empresa, realizando operaciones de refinanciamiento y de manejo de pasivos en dos etapas”.

Y es que entre 2019 y 2021, refiere, buscará endeudamiento neto de cero en términos reales; etapa donde se procurará el fortalecimiento de las fuentes de ingresos propios, contando con el apoyo del gobierno federal, y realizando un uso eficiente y eficaz del gasto público.

“En este periodo de tres años, los esfuerzos financieros de la empresa estarán focalizados en maximizar la inversión para exploración y producción, pues sabemos que la fuente estable y permanente de ingresos está en la producción de petróleo. Se trata, como se ha mencionado anteriormente, de romper el círculo vicioso en el cual se encontraba Pemex”.

Pemex subraya que seguirá utilizando un amplio y diverso conjunto de instrumentos para sus actividades de refinanciamiento, entre los cuales se incluyen: créditos bancarios; mercados de capital de deuda; agencias de exportación, diversificando el uso de monedas que incluyen dólares estadounidenses, euros, francos suizos, libras esterlinas, entre otros.

También buscará reducir la concentración de vencimientos de deuda para los próximos tres años y extender la vida media de la deuda; consolidar la curva de rendimientos, creando referencias más eficientes para futuras operaciones de financiamiento; así como una mayor flexibilidad presupuestal, lo que permitirá concentrarse en actividades propias de la compañía.

Además, analizará e incorporará nuevos esquemas de financiamiento distintos a los tradicionales que favorezcan una disminución del costo de financiamiento, una ampliación de la base de inversionistas y una alternativa en escenarios de mayor volatilidad de los mercados financieros globales.