Todos quieren, pero callan

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La confesión del senador Américo Villarreal Anaya de buscar la candidatura al gobierno de Tamaulipas, le movió el tapete a todos y a todas aquellas que tienen la misma aspiración. Y aunque todavía faltan dos años, no faltó quien lo acusara de acelerado y de pretender apurar y adelantar los tiempos políticos en el Estado, sobre todo por los rumbos del PAN, en donde los que quieren no pueden manifestarlo porque les sacan la tarjeta roja de expulsión en esta carrera por la sucesión.

Américo quiere, pero Maki Ortiz, Enrique Rivas, Chucho Nader, César Verástegui, Ismael Cabeza de Vaca, Gerardo Peña, Héctor Garza, Rodolfo González, Adrián Oseguera y Mario López, también desean estar en la gran fiesta por el poder, pero a excepción del senador morenista, todos los demás se mojan las ganas y se guardan en silencio sus aspiraciones. Los panistas son los más reprimidos, y los morenistas, que tienen cargos en el gobierno federal tienen que ser muy prudentes porque el gran Tlatoáni tabasqueño puede descargar su furia y sacarlos de la jugada futurista.

El senador Américo tiene muchos malquerientes por su pasado priísta, pero cuenta con la ventaja por ser senador y moverse sin que nadie lo frene por todo el territorio tamaulipeco. Puede amarrar y hacer alianzas, sin embargo está expuesto a todo, porque los golpes, son demoledores que pueden desgastarlo y descarrilarlo.

En la lista de aspirantes del PAN, dos de ellos, después de saber del destape del senador morenista, filtraron que apresuraran el paso y no descartaron arrancar la estaca echando abajo la disciplina a la que han sido sometidos. Sobre todo, porque saben que la decisión final no les va a beneficiar, y quieren desde ahora meter presión para negociar. El destape de Américo, fue un buen pretexto para meter presión en las filas del PAN. Incluso en el Comité Nacional del PAN, están insistiendo en que la sucesión se adelante, «el partido debe estar bien posicionado con sus mejores cuadros; mientras más cartas y opciones haya, mejor», dicen.

Al dirigente estatal del PAN, Luis René Cantú, a quien apodan El Cachorro, le están exigiendo que abra el proceso y deje en libertad a los aspirantes para que den a conocer sus proyectos.

Por lo que hace a Héctor Garza González y Rodolfo González, que ocupan altos cargos en el gobierno federal, y quienes han manifestado sus aspiraciones políticas, ya fueron reportados a la secretaria de Función Pública, luego que las incursiones al Estado son abiertamente futuristas.

Se asegura, incluso, que desde Tamaulipas, les están poniendo el dedo ante el Presidente y la Contraloría Federal. Cierto o no, el caso es que entre los morenistas los golpes y las denuncias se han incrementado.

El tema de la sucesión en Tamaulipas, prematuramente está tomando cauces de confrontación y de desesperación que pueden llegar a rupturas en las semanas. La presión que se está viviendo es muy alta, aunque a los ojos de muchos no se ve, pero en silencio la guerra es a muerte.