Después del Covid-19 los medios no serán igual

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Desde que las redes sociales irrumpieron en el mundo de las comunicaciones, la prensa tradicional (prensa escrita, prensa tv y prensa radio) fue cimbrada y sacudida. El monopolio de las noticias dejaron de tenerlo los medios, aunque el costo que se ha pagado por parte de las audiencias y los propios medios, ha sido muy alto: apareció la prensa chafa, comunicadores frívolos e influencers que de pronto se colocaron como voceros de la falsa información: informadores basura, por decirlo de una forma sútil.

Pero las redes sociales han sido una cosa extraordinaria, porque hoy el ciudadano de a pie tiene acceso a información que no tenía, y lo más importante: ahora es protagonista, tiene voz, opina y actúa. Hay una interacción increíble que ha cambiado a la sociedad y que ha obligado a los medios de comunicación a montarse en las nuevas tecnologías y hacer periodismo con  herramientas novedosas que jamás se imaginaron.

Desde este gran cambio, las empresas de comunicación en el mundo entraron en un proceso de ajustes en toda su estructura; se tuvieron que adaptar y acostumbrar al uso de las nuevas herramientas, pero sobre todo, a sortear y sanear sus economías. Si no todos, la mayoría empezó a padecer apuros financieros que los obligaron a adelgazar nóminas, incluso, en los peores casos, cerrar.

Los ingresos de las empresas de comunicación se cayeron de forma estrepitosa. Los presupuestos de publicidad tanto públicos como privados se redujeron. Gobiernos y consorcios comerciales le dieron la espalda a los medios y se treparon a las redes sociales para anunciar sus actividades y sus mercancías.

Las democracias y las alternancias en el poder, que llevaron a actores nuevos a gobernar países, regiones y Estados, también le pegaron a los medios de comunicación tradicionales. Presidentes, gobernadores y autoridades municipales que arribaron al poder a partir del nuevo milenio trataron con desprecio a los medios y se atrincheraron en las redes sociales para defenderse de estos. Los millenials en el poder, siempre vieron a las empresas de comunicación y a los periodistas como cómplices o alcahuetes de los gobiernos del pasado, por eso, hasta la fecha los siguen tratando con desprecio.

En Estados Unidos, con la llegada de Trump, existe el ejemplo más ilustrativo. El Presidente gringo ve a toda la prensa como su enemigo y tiene al Twitter como su arma más confiable para defenderse de los medios. En México, los desencuentros entre la prensa y el presidente López Obrador es otro ejemplo, en donde no se ve una reconciliación a corto plazo. En Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Veracruz y la misma ciudad de Mexico, los medios, en los últimos cuatro años vieron reducidos sus ingresos en un 80 por ciento y muchos ya han pensando en cerrar o migrar al espacio digital. Sus circunstancias cambiaron de forma radical.

Los gobiernos siempre fueron los mejores clientes comerciales de las empresas de la prensa, pero todo se acabó. Hoy en el mundo el 95 por cientos de los medios, despidieron al 80 por ciento de sus plantillas laborales.

En esta crisis de salud mundial que trajo el Coronavirus, en donde la economía va en caída libre y no se ve una salida a corto plazo, los medios de comunicación, como empresas, no tienen otra más que mudarse al ciberespacio informativo, en donde no se paga papel, tinta, insumos, ni grandes nóminas.

En Nuevo León, el periódico impreso El Horizonte, de Tv Azteca, por la contingencia del Covid-19 cerró temporalmente, pagando a sus trabajadores sólo el 20 por ciento del salario, y se cree que no volverán al era del papel, sino que a su regreso lo harán al mundo digital.

Así como El Horizonte, muchos medios de los llamados grandes en México y en la zona del noreste del país, están a un paso de terminar su época impresa y quedarse en el espacio virtual. El Covid-19 no solo va a redireccionar el destino de las empresas de los medios, sino en muchas áreas del mercado mundial. Después de esta pandemia, finalmente, nada volverá a ser igual, y los medios serán los primeros en experimentarlo. Veremos.