No sabe que ya no lo quieren

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El mundo en el que vive el «superdelegado» José Ramón Gómez Leal «JR» es tan pequeño, que anda peleando con fantasmas y culpando a actores políticos locales de sus desgracias. 

No entiende, a pesar de todos los mensajes que le han mandado desde Palacio Nacional que ya se le perdió toda la confianza y que sus días están contados en el cargo.

La denuncia que se ventiló este jueves en La Mañanera y de la cual el Presidente acusó recibo, es otra llamada de atención para que entienda que ya es hora de irse, «no se da por enterado que AMLO ya no lo quiere, pero no encuentra la forma de decírselo directamente», dicen en la Ciudad de México. 

Del caso de Nuevo Laredo, el Presidente López Obrador ya estaba enterado. José Ramón ordenó el despido del subdelegado del Programa Bienestar Social, Heriberto Cantú, por el sólo hecho de que en el periódico El Mañana, del cual es propietario, haya publicado sus errores, lo cual ocasionó la molestia del Ejecutivo Federal.

La mecánica de cómo operan Las Mañaneras, es de todos conocidos. Se utiliza para mandar mensajes y este no es la excepción; pero es tan corta la inteligencia de «JR» que no lo percibe y ve moros con tranchete en todas partes. En sus sueños guajiros de ser candidato a gobernador por Morena, cree que todo mundo lo quiere descarrilar.

Este jueves, después de lo que se ventiló en La Mañanera, también se ordenó de inmediato conocer el historial de Gastón Herrera, quien viene fungiendo sin nombramiento como Subdelegado de Bienestar Social en Nuevo Laredo, tras la salida de Heriberto Cantú. 

José Ramón Gómez Leal, ha acumulado muchos errores, este incidente de Nuevo Laredo fue lo último que se le toleró y su salida está cantada. Sin contar las decenas de grabaciones y testimonios que evidencian sus deslealtades con el Presidente que ya no está dispuesto a tolerarlas más.

LA GRAN BATALLA POR LAS DIPUTACIONES.- Sí México, la agrupación política de reciente creación y que aglutina a influyentes empresarios del país, han convencido a los líderes nacionales del PAN, PRI y PRD para que consoliden la gran Coalición y que esta vaya en los 300 distritos electorales federales.

El objetivo, dicen, es ganarle al Presidente López Obrador el mayor número de las diputaciones y quitarle el control de la Cámara.

Los empresarios, muchos de ellos de origen regiomontano, se han comprometido a pagar y financiar las campañas de los diputados de la Gran Coalición, «lo que cuesten», han dicho en sus reuniones.

Lo que no saben es que así como fracasó la Alianza para la gubernatura en Nuevo Léon y San Luis Potosí, en varios Estados son muy fuertes los intereses de los gobernadores que no están dispuestos a ceder sus posiciones, por tanto, la propuesta de Sí México puede venirse abajo.

Dicen que Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano, líderes de los partidos andan desesperados porque no logran convencer a los mandatarios locales para que prospere la Coalición. Y es que es tanta su mala fama que nadie cree en ellos.